Darío el Medo: Una aproximación histórica

15139278_10211151207994748_534841902_nMuchas son las interpretaciones que se dan en ámbitos teológicos para solucionar el problema de la identidad de Darío el Medo (Dan. 5:31; 6:1-23; 9:1)[1], la causa de esto es debido a la falta de fuentes históricas, la incertidumbre del nombre “Darío” en la corte real de los Medos y, por supuesto, las pocas veces que Daniel menciona a este “rey”. Todo ello hace que lo implicado en la identificación de Darío el Medo sea un verdadero enigma. Pese a ello, al estudiar las Crónicas de Nabonido, con las descripciones bíblicas narradas en el libro de Daniel, se puede apreciar que hay una similitud bastante sobresaliente. Allí se nombra a un personaje llamado Ugbaru, o también identificado por algunos eruditos como Gobrias (el de los escritores clásicos, especialmente Jenofonte)[2], quien tomó Babilonia y a la misma vez fue un vasallo de Ciro, rey de los persas.

Dado lo anterior, sobresale una problemática que envuelve varias aristas relacionadas específicamente con la señora Ellen G. White. Puesto que, ella misma identifica en varios de sus escritos a este rey con ciertos rasgos bastante discrepantes desde el punto de vista histórico. El resultado de ello, varía en la confiabilidad de los escritos de Ellen G. White y a la vez, pone en duda su autoría.

Dado la complejidad del asunto, hemos querido dividir en tres partes este estudio. En el primero, se intenta presentar las distintas interpretaciones sobre la identidad de Darío el Medo en ambientes académicos; en la segunda parte, se exponen las citas de Ellen White en que habla sobre este enigmático rey, en contraste con la creencia de los pioneros adventistas. Por último, presentamos una posible solución a esta problemática.

1. INTERPRETACIONES DE DARÍO EL MEDO

Dentro de los estudios que se han hecho sobre este tema, se proponen por lo menos más de dos alternativas para identificar a este rey de las cuales intentaremos analizar brevemente.[3]
1) Ciro. Se intenta desenmascarar a Darío en la persona de Ciro. Se argumenta que Ciro tiene doble identidad en el libro de Daniel, y que a su vez, la waw de 6:28 tendría una traducción epexegética (o explicativa) más que copulativa.[4] Además, “in 11:1 the Lxx and Theodotion have ‘Cyrus’ instead of Darius the Mede”.[5] Sin embargo, D. J. Wiseman -distinguido Asiriólogo que publicó las crónicas de los primeros años de Nabucodonosor II,[6] y que además parece ser el mayor exponente de esta teoría-, no consideró muy bien las Crónicas de Nabonido que dicen claramente que el mismo Ciro constituyó a un vasallo para conquistar Babilonia mientras él mismo luchaba contra Nabonido en otra localidad. Esto concuerda muy bien con la declaración de 9:1[7] y con la narrativa del cap.5.

2) Gubaru/Gobrias/Ugbaru. Esta interpretación ha sido, quizás, mayormente defendida y sostenida por John C. Whitcomb.[8] Encuentra su base en las Crónicas de Nabonido[9] y especialmente en los escritores clásicos, ya que estos hablan de un general de Ciro, puesto por él mismo como gobernador de Babilonia cuando ésta fue conquistada. De esa forma concordaría con el Gobrias de Jenofonte.[10] De hecho, John Joseph Collins y Adela Yarbro Collins nos dicen que “[t]he Nabonidus Chronicle, which must be considered more reliable than the Greek historians, confirms that Gobryas (Ugbaru) entered Babylon without a battle (col. 3.15).”[11] Aparentemente, parece ser la opción más llamativa y con evidencias más interesantes que las demás.[12] Por tanto, se podría concluir que:

Darius the Mede was thus probably a subordinate of Cyrus who was made ruler of “the realm of the Chaldeans” after Belshazzar and who could have been considered a king by his subjects.[13]

Un vasallo en las Crónicas de Nabonido

Las Crónicas de Nabonido hablan de un general llamado Ugbaru, puesto bajo el mando de Ciro para conquistar Babilonia, el cual tuvo su lugar en el año 538 a.C.

La línea 15 de la columna III en la Crónica de Nabonido, dice:

“En el día 16 (de Tishri) Ugbaru, el gobernador de Guitium, y las fuerzas de Ciro entraron a Babilonia sin una batalla”.[14]

Esta declaración concuerda plenamente con la conquista registrada en la Biblia. Belsasar, por ese tiempo rey de Babilonia[15] había realizado una orgía en la cual estaban envueltos todos los principales de la corte real. Esto dio pie para que los conquistadores Medos y Persas entraran sin una resistencia de por medio (véase. Dan. 5). También, por otro lado, concuerda con el relato de Herodoto y el cruce por el Eufrates.[16] Otro factor clave, es la siguiente declaración encontrada en la línea 18:

“Nada fue establecido mientras (y) el tiempo señalado no había pasado”.[17]

La declaración es bastante interesante puesto que alude directamente a un tiempo que “no había pasado [nada] ­”. La crónica no hace mención a qué se debió, pero, ¿no parecería lógico vincularlo con la narración que anuncia una prueba que Daniel tuvo que enfrentar en aquel tiempo producto de un decreto religioso (véase Dan. 6)?

Evidentemente que todo apunta a un mismo evento (caps. 5-6), y sin embargo, todavía nos enfrentamos a un problema mucho más grande. La crónica dice que este gobernador, llamado Ugbaru, fue muerto poco tiempo después de haber conquistado Babilonia (menos de un mes), y, ¿cómo lo relacionaríamos con la declaración de Daniel en 9:1 y la de Gabriel en 11:1 que dice “en el año primero de Darío el Medo”? ¿Será el año ascensional de Darío, o el año de reinado? Si fuera el año ascensional al que Gabriel se refiere, no habría mayores dificultades, pero, si hace mención a su año de reinado, esto sería aún más problemático y echaría por tierra la identidad de Darío el Medo en la persona de Ugbaru.

El año primero de Darío el Medo en el Libro de Daniel

En varios vers., vemos que Darío es el que toma el reino y que a su vez se fecha el primer año de su reinado(5:31; 6:1, 28; 9:1; 11:1). Sin embargo, la única vez que se usa un verbo para designar el “reinado” de Darío es en 9: 1 donde dice que éste “vino a ser rey”. Aquel verbo se usa en voz pasiva; de hecho la raíz מלך está en la estructura Hophal; esta estructura conlleva la idea de una acción “causativa pasiva”. Por ende, se puede traducir como “hacer rey” o “puesto como rey”. Dicha conclusión es apoyada por varias traducciones, por ejemplo, la Versión Moderna traduce “fue constituido rey”, la Nueva Versión Internacional y la Nácar Colunga dicen “llegó a ser rey”, y por último, la King James Version traduce la raíz como “was made king [fue hecho rey]”.

Como se aprecia, la correcta traducción de 9:1 apunta a que Darío “fue hecho rey” y no que ya era un rey per se. De hecho, en 5:31[18] se dice que “Darío tomó el reino” aquella noche de orgía en el palacio de Babilonia, y no obstante, el verbo “tomar” viene de la raíz קבל que Geneniu’s lo traduce también como “recibir”.[19] Lo que implicaría no una acción que viene de parte de Darío como rey sino que él recibe o toma el reino debido a la acción de alguien más sobre él. Esto concuerda plenamente con las Crónicas de Nabonido, acerca de Ugbaru quien sitió a Babilonia y fue puesto como gobernador sobre ella.

Con esto podemos por lo menos saber que Darío el Medo “recibió” el reino y a la vez “fue puesto como rey” sobre Babilonia. Toda la evidencia nos lleva a concluir que Darío no era un rey en el sentido estricto de la palabra, sino más bien, según lo presentado en base a la evidencia bíblica, parece ser que Darío era un vasallo que fue constituido como rey sobre Babilonia; después de todo 9:1 concluye que Darío fue puesto como rey sólo sobre “los caldeos”.

Por lo tanto, podríamos concluir que Darío no fue un rey sino un gobernador que fue puesto bajo el mando de Babilonia, y por consiguiente su primer año sería, por defecto, cuando subió a gobernar a los “caldeos”, es decir su año ascensional, lo que indicaría un cómputo inclusivo en su forma de cálculo al momento de decir “el año primero de Darío”.

La muerte de Ugbaru en las Crónicas de Nabonido

Otro de los aparentes problemas que nos enfrentamos al analizar la crónica es la siguiente declaración:

Line (22): “En el mes de Arahsamnu, en la noche del día 11, Ugbaru muere en Babilonia.” [20]

Lo paradójico de esto es ver que Ugbaru sólo alcanzó a estar como gobernador vasallo un mes. Y la pregunta lógica resultante sería, ¿cómo armonizar el relato bíblico? Puesto que Dan. 6 habla de un decreto promulgado, además del cap. 9 que habla de una oración de Daniel en el mismo año de reinado de Darío. Todo esto, aparentemente llevaría un tiempo suficientemente amplio para desarrollar los eventos dados en dichos capítulos. Sin embargo, William H. Shea provee una solución a esta aparente contradicción formulando un esquema basado en las crónicas y su relato:[21]

  1. Ugbaru/Darío “recibió” el reino de Babilonia por la conquista (Dan 5:31). Él estableció la paz como gobernador militar (Crónica, col. III, línea 15).
  1. Ciro llega a Babilonia, recibido por multitudes (Crónica, col. III, línea 18b-19).
  1. Ugbaru/Darío es puesto rey por Ciro (Dan 9:1). Ugbaru/Darío es “confirmado” por Gabriel (Dan 11:1a).
  1. Ciro dejó a Babilonia en la búsqueda de Nabonido.
  1. Ugbaru coloca gobernadores (Crónica, col. III, línea 20). Darío coloca gobernadores (Dan 6:1-2). Darío planeó hacer jefe de gobernador a Daniel (Dan 6:3).
  1. Viendo el nombramiento de Daniel próximo, los demás gobernadores conspiraron contra él (Dan 6:4-5). Darío emitió su decreto en contra de la oración (Dan 6:6-9).
  1. Daniel, es atrapado orando, y fue reportado a Darío y echado a los leones (Dan 6:10- 17). Darío fue fortalecido por Gabriel aquella noche (Dan 11:1b).
  1. Daniel fue liberado en la mañana (Dan 6:19-23). Los oficiales de la conspiración fueron asesinados en el foso de los leones (Dan 6:24). El decreto de Darío en favor del Dios de Daniel (Dan 6:25-27).
  1. Complot a Darío por parte de los sacerdotes y oficiales sobrevivientes.
  1. En el sacrificio de la tarde la oración de Daniel fue contestada (Dan 9:1-27). El complot en contra de Darío se llevó a cabo con un sacrificio envenenado. Ugbaru/Darío muere aquella noche (Crónica, col. III, línea 22b).
  1. Los treinta días del decreto de Darío finalizan (Dan 6:7). Los dioses vuelven a sus sitios (Crónica, col. III, línea 21-22c).

Como se aprecia, la secuencia sería bastante obvia con el relato bíblico y no dejaría dudas al respecto. Además, es interesante notar que a Darío sólo se lo nombra en su primer año, nunca en su tercero, ni segundo, etc. Por ende, suponemos que su reinado como gobernador de Babilonia (“[de] los caldeos”, 9:1) se restringe a un tiempo netamente corto. Por lo tanto, lo lógico sería que los eventos relacionados en la Crónica se pueden asociar muy bien con los presentados en la Biblia.

Al parecer, y según la evidencia presentada, esta teoría es la más elocuente  y se asemeja mucho más al texto bíblico. De modo que la muerte prematura de Ugbaru en las Crónicas de Nabonido no contradice el relato encontrado en el libro de Daniel.

2. ELLEN G. WHITE Y LOS PIONEROS EN RELACIÓN A DARÍO EL MEDO

Ahora bien, la problemática tiene que ver con una comprensión histórica, un poco vetusta, de los pioneros adventistas y de Ellen G. White, en contraste con lo visto anteriormente respecto a Dario el Medo. Todo ello relacionado con los estudios expuestos de forma individual por distintos teólogos, primando por sobre ellos el Dr. William H. Shea.[22]

La señora White en sus declaraciones demuestra creer que Darío es otro personaje histórico, diferente del que los teólogos y las distintas enciclopedias presentan como solución. Ella dice:

Babilonia fue sitiada por Ciro, sobrino de Darío el Medo, y comandante general de las fuerzas combinadas de los Medos y Persas.[23]

El año en que Ciro sucedió a Darío el Medo al trono de Medo-Persia, marcó el final de los setenta años, ya que la primera compañía de hebreos había sido traída por Nabucodonosor.[24]

En tales declaraciones vemos algunos patrones bastante llamativos. Ya que, ella adjudica a Ciro como un sobrino de Darío, y a la vez, considera al mismo Ciro un general del ejército de las fuerzas de Darío. Esto claramente contradice la conclusión de la mayoría de los historiadores actuales.[25]

Darío el Medo en los pioneros adventistas

En historia se usa un principio fundamental para poder entender los cambios sociológicos de la época. Y este tiene que ver con tratar de comprender el pensamiento que se tiene, el contexto situacional y los cambios tanto externos como internos que están involucrados en la época. Considerando la premisa anterior, debemos por tanto, tratar de identificar la creencia que se tenía en aquél tiempo –en el tiempo de E. White–, sobre Darío el Medo. Al darnos cuenta que muchos pioneros adventistas creían que Darío era rey y que Ciro era su vasallo, veremos que no es muy difícil refutar la teoría de White, puesto que no sólo envolvería una mera interpretación del texto (y que no fue por parte de la señora White), sino que más bien proveería una solución con las evidencias actuales que poseemos.

La cita más temprana que el investigador encontró respecto a Darío el Medo, fue en la Review and Herald publicada en 1857, diciendo lo siguiente por varios autores:

Darío, rey de los medos, llamó a Ciro en su ayuda como un aliado, que respondió de inmediato, al venir en su ayuda a la cabeza de un ejército de treinta mil persas. Y durante toda la guerra, hasta la subversión completa del imperio babilónico. El poder real era en realidad el único en Darío, mientras que Ciro fue sólo el comandante en jefe de los ejércitos combinados. En consecuencia en la toma de Babilonia, él puso su tío Darío en el trono, y por lo tanto, se lee en Daniel que Darío de Media tomó el reino, aunque Ciro había realizado todo el trabajo de su sometimiento. Sin embargo, poco después de este evento se casó con la hija de Darío, y con ella recibió el reino de los medios después de la muerte de su padre.[26]

Lo interesante es que en aquél tiempo estaba como editor de la Review and Herald Uriah Smith junto con J. N. Andrews, James White, J. H. Waggoner, R. F. Cottrell, y Stephen Pierce. Es por eso que encontramos en distintas partes de los escritos de estos autores una creencia compartida sobre este tema, puesto que ya en 1857 ellos creían que Darío era tío de Ciro, y que éste último había sido un general de él.

Un personaje que influyó mucho en la teología adventista y que también comentó sobre Darío fue E. J. Waggoner, él dice en varias ocasiones:

En un principio, el reino media fue el reino, y de Persia era sólo una provincia. Cuando la expedición se inició a los babilonios, fue por Darío, rey de Media, y su sobrino Ciro, príncipe de Persia, era simplemente un aliado. Cuando Babilonia fue conquistada, Darío tomó el trono, pero después de la muerte de Darío, la parte media del reino pasó a segundo plano.[27]

La declaración de Waggoner, al igual que la anterior, es muy parecida a la de E. White, ya que él demuestra creer que Darío el Medo era tío de Ciro.

Esto no pareció entrar en discusiones, puesto que, una lectura de declaraciones posteriores vemos la misma creencia, Stephen N. Haskell, por ejemplo, declara:

Los primeros cinco capítulos del libro de Daniel relatan la historia del reino de Babilonia. Con el cierre del quinto capítulo, el gobierno se transfiere a los medos, de los que Darío, conocido en la historia de Darío el Medo, un hombre de sesenta y dos años, es el rey. Con él se asocia Ciro, el persa, el líder del ejército, y el heredero al trono.[28]

El reino medo-persa fue sanguinario y cruel en su naturaleza, y está representado por un oso. Darío era un medo, y Ciro, el general al frente, un persa. Darío el medo tomó el reino de Babilonia, y gobernó durante un corto tiempo.[29]

Sin embargo, toda esta creencia compartida unánimemente por los pioneros adventistas, y, publicada también por la señora White, parece ser heredada por la pluma de William Miller, el precursor del movimiento millerita.

En efecto, en 1843 mucho antes que se iniciase el movimiento adventista, él dice lo siguiente:

El primer rey Persa estuvo entonces en el trono, Daniel 10:1, lo cual fue el tercer año de reinado de Ciro, rey persa. Este Ciro es el mismo que fue general y yerno de Darío el Medo, aquél que conquistó Babilonia.[30]

Tal como se lee, Miller argumenta que Ciro fue “general y yerno” de Darío el Medo, y como se verá más abajo, esto calza con algunas apreciaciones que hacen los historiadores clásicos respecto a cierto personaje histórico, en especial las que hace Jenofonte. El problema, por otro lado, surge en cómo se llegó a tales conclusiones, es decir, cómo todos estos intérpretes llegaron a deducir que Darío conquistó Babilonia, que Ciro era su general, y que a la vez, era su sobrino. Por lo tanto, la pregunta clave es: ¿De qué fuentes históricas vino toda esta información?

Jenofonte, Herodoto y Josefo son los únicos en que nos basamos (fuera de las Crónicas de Nabonido) para saber con certeza lo que pasó en la caída de Babilonia. Por otro lado, uno de ellos comentó acerca de un personaje, llamado Ciaxares II, que era de edad avanzada cuando Babilonia fue conquistada, y que a su vez era tío de Ciro y rey de Media.

Por su implicancia en las citas anteriores, creemos que los comentadores adventistas, y el precursor de esta creencia, al parecer William Miller, se basaron en estos historiadores para solucionar la oscura identidad de Darío el Medo.

Jenofonte
Jenofonte fue un historiador griego, vivió entre 431 a.C y 354 a.C, es conocido por lo que escribió sobre la cultura griega, pero sin embargo, comentó la toma de Babilonia en uno de sus libros llamado Κύρου παιδεία [Ciropedia], que significa “educación de Ciro”, y que narra, por defecto, la historia de Ciro el grande. Dentro de sus narraciones habla de cierto personaje llamado Ciáxares II, hijo de Astiages, y hermano de la madre de Ciro el cual dice lo siguiente en relación al tema presentado:

El padre de Ciro, así reza la historia, fue Cambises, rey de los persas […] Su madre, se está de acuerdo, fue Mandane, la hija de Astiages, rey de los medos.[31]

Ahora bien, en la plenitud del tiempo Astiages muere, y Ciaxares su hijo, el hermano de la madre de Ciro, tomó el reino en su lugar.[32]

Ciro comenzó diciendo a Ciaxares que un palacio en Babilonia, y un estado, se habían reservado a él para que pudiera tener una residencia propia cada vez que llegase allí, y le ofrecieron otros dones, más ricos y hermosos. Ciaxares se alegró por su sobrino, y luego mandó llamar a su hija, y ella entró, llevando una corona de oro, y brazaletes y un collar de oro labrado, y un manto de mediana más bella, tan espléndida como podría ser. La doncella colocó la corona sobre la cabeza de Ciro, y mientras lo hacía Ciaxares dijo: “Le daré a usted, Ciro, mi propia hija, a su esposa de su padre, casado con la hija de mi padre, y tú eres su hijo, y esta es la doncella a quien llevaba en sus brazos cuando estaban con nosotros como un muchacho, y cuando se le preguntó a quién se refería a casarse, ella siempre respondía ‘Ciro’. Y por su dote te daré todo de Media: ya que no tengo hijo legítimo”. Así habló, y Ciro respondió: “Ciaxares, no puedo sino darle las gracias a mí mismo por todo lo que me ofrece, el parentesco, la doncella y los regalos, pero tengo que presentar el asunto ante mi padre y mi madre antes de aceptar, y luego vamos a darle las gracias juntos”.[33]

Como se aprecia, Ciaxares II es hermano de la madre de Ciro, el cual Jenofonte identifica con Mandane; por defecto, entonces, éste vendría siendo el tío de Ciro. Tal declaración coincide con los argumentos presentados anteriormente en donde se identificaba a Darío el Medo con el tío de Ciro. Es decir, por defecto Darío sería Ciaxares II, hijo de Astiages y hermano de la madre de Ciro.

Además, Jenofonte relata la historia de la conquista babilónica por parte de Ciro y cómo le llevó obsequios a su tío Ciaxares, incluso dándole un lugar en un palacio de Babilonia. Ciaxares II, aceptando sus presentes, en agradecimiento le otorga a su hija para que la tome por mujer y todo el reino de Media.

Una somera lectura a las citas que traemos a colación, y teniendo presente las declaraciones anteriores respecto a Darío el Medo, es fácil darse cuenta que una de las fuentes utilizada fue la Ciropedia de Jenofonte. La concordancia entre este sujeto, llamado Ciaxares II, con Darío el Medo presentado tanto por Ellen G. White y los pioneros, nos hace pensar de esta forma.

Herodoto
Otro de los historiadores clásicos que se usan para analizar la vida de Ciro y la conquista de Babilonia, es Herodoto. Este escritor es de origen griego y vivió entre los años 484 a.C. y 425 a.C. Es conocido por escribir Los nueve libros de la historia. Sin embargo, Herodoto no nos dice nada acerca de Ciaxares II, pero sí nos cuenta de que Astiages, que según Jenofonte fue padre de Ciaxares II, era abuelo de Ciro por parte de su madre, Mandane; Herodoto también comenta la toma de Babilonia muy parecido a lo que nos relata la Biblia. Leemos de él lo siguiente:

Astiages, como he dicho, fue a quien Ciro venció, y por más que era su abuelo materno, le tuvo prisionero por los motivos que significaré después a su tiempo y lugar.[34]

[Ciro] en medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él mismo lo discurriese, tomó esta resolución. Dividiendo sus tropas, formó las unas cerca del río en la parte por donde entra en la ciudad, y las otras en la parte opuesta, dándoles orden de que luego que viesen disminuirse la corriente en términos de permitir el paso, entrasen por el río en la ciudad. Después de estas disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército a la famosa laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris. Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y hacer vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Eufrates, le vieron menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del muslo, se fueron entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los babilonios hubiesen presentido lo que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado nimiamente confiados de que los persas no podrían entrar en la ciudad, hubieran acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar todas las puertas que miran al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes, los hubieran podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos por los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros los que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban absolutamente lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y porque siendo además un día de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus convites y festines, en los cuales continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo. De este modo fue tomada Babilonia la primera vez.[35]

Como vemos, tenemos algunos datos importantes que nos pueden ayudar para ir armando nuestro rompecabezas. Por un lado, como ya decíamos, es que Astiages era el abuelo de Ciro por parte de su madre, lo que confirma la declaración de Jenofonte. Por otro lado, tenemos el relato de la conquista de Babilonia; Herodoto nos cuenta que Ciro hizo una acequia para desviar el cauce del Éufrates y así conquistar a Babilonia de una forma estratégica, además, nos cuenta que los habitantes estaban celebrando “algo”, que era “un día de fiesta” y “continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo”. Claramente, estas declaraciones proveen un argumento para apoyar por sobre todo el relato bíblico, puesto que concuerda con el festín que hizo Belsasar en la misma noche que Babilonia fue tomada (Dan.5).

Cuando analizamos las citas de Herodoto que hacen referencia de algún modo al problema de Darío, vemos que estas no presentan una solución, pero a pesar de ello, nos pone en contexto de lo que pasó en aquella noche de orgía en la corte real de los caldeos.

Flavio Josefo
Flavio Josefo fue un historiador judío que vivió entre los años 37 d.C y 100 d.C, sus mayores obras son La guerra de los judíos, Antigüedades judías y Contra Apión. Su autoría para analizar el tema de Darío el Medo tiene que ver en su mayor medida a que hizo una declaración muy interesante respecto a este tópico. Sin mayores preámbulos, la cita de Josefo dice lo siguiente:

Este es el final de la posteridad del rey Nabucodonosor, como la historia nos informa, pero cuando Babilonia fue tomada por Darío, y cuando él, con su pariente Ciro, había puesto fin al dominio de los babilonios, [Darío] tenía sesenta y dos años de edad. Él era el hijo de Astiages, y tenía otro nombre entre los griegos. Por otra parte, tomó al profeta Daniel, lo llevó con él, lo honró en gran manera, y lo mantuvo con él, porque él fue uno de los tres presidentes a los que se distribuyeron en sus trescientas sesenta provincias.[36]

Josefo claramente atribuye la identidad de Darío el Medo con Ciaxares II, aunque no lo nombra, sí dice que fue “el hijo de Astiages”, y que “tuvo otro nombre entre los griegos”. Josefo es más enfático debido a que es un historiador judío, y es ésa la razón por la que asocia de inmediato a Ciaxares con el Darío el Medo de Daniel.

Vemos indiscutiblemente que es la primera vez en que encontramos una interpretación acerca de este rey, de la misma forma como lo hacen Ellen G. White y los pioneros adventistas.

Por todo lo anterior, surgen algunas preguntas básicas que merecen consideración: ¿Qué conclusión respecto a la identidad de Darío el Medo es verdadera?, ¿podemos confiar plenamente en los escritores clásicos?, ¿es realmente Ciaxares II, Darío el Medo?, ¿qué solución podemos dar a esta problemática?

3. HACIA UNA POSIBLE SOLUCIÓN

Al estudiar el contexto de interpretación de Darío el Medo como Ciaxares II en las citas de la señora Ellen White, vemos que no fue una revelación dada principalmente a ella, más bien, fue una interpretación millerita y que fue heredada sin mayores cuestionamientos por nuestros pioneros adventistas.

Por otro lado, como vimos anteriormente, las citas de los escritores clásicos parecen arrojarnos sólo un historiador en el cuál se basa la creencia de Darío el Medo en la persona de Ciaxares II. Jenofonte, es el único que menciona un hijo de Astiages al cual Ciro le dio regalos y un palacio en Babilonia, es decir, Ciaxares II. Pese a ello, no sabemos con certeza que tal acontecimiento haya sucedido, es más, Jenofonte al parecer es más novelístico en sus relatos que un historiador. Además, vemos que Josefo hace una interpretación tal y como él lo cree, siendo la primera vez que se interpreta a Darío de la misma forma como lo hicieron los pioneros adventistas. Pero el hecho de que sea vetusta esta interpretación, no valida que sea una verdad. Hay varios factores débiles en este planteamiento. Uno de los más débiles es que se piensa que Darío el Medo reinó por dos años, y después de haber muerto, Ciro toma el trono convirtiéndose en emperador de Persia y Media, pero la mayoría de historiadores están de acuerdo en que Ciro se convirtió en emperador de Medo-Persia cuando éste derrotó a Astiages, que según Jenofonte, fue padre de Ciaxares II.

Como decíamos en un inicio, no es una tarea muy fácil identificar a Darío el Medo del libro de Daniel. Esta complejidad, se ve reflejada principalmente por la falta de fuentes históricas que nos ayuden a identificar a este rey.

En primer lugar, para saber lo que realmente pasó en la historia de la conquista de Babilonia, tenemos sólo a Jenofonte, Herodoto y a Josefo. Sin embargo, su confiabilidad no es muy segura, ya que, sabemos por la historia que dichos autores relataban sus hechos de una forma más novelística que desde el punto de vista histórico-científico. Además, por ejemplo, Josefo interpreta a Darío el Medo en la persona de Ciaxares II, argumento que presenta muchas incongruencias con el relato bíblico. En segundo lugar, con el descubrimiento de las Crónicas de Nabonido en 1881 y con los estudios actuales, podemos, aunque por presuposiciones, concluir que la persona de Darío el Medo en Daniel se asemeja mucho más a la de Ugbaru. No obstante, esta teoría no parece ser definitiva y puede estar expuesta a múltiples estudios posteriores, es por ello que la conclusión de que Darío el Medo sea Ugbaru no es dogmática, sino que puede estar expuesta a errores. Aun así, es preciso señalar que, si pesáramos en la balanza las fuentes de Josefo y Jenofonte, con las de las Crónicas de Nabonido, claramente la balanza se inclinaría más a favor de la segunda fuente histórica.

También, la declaración en la línea 22 de la Columna III en la Crónica sobre la muerte de Ugbaru en menos de un mes, se acomodaría muy bien con el cómputo del “primer año de Darío” (Dan. 9:1 cf 11:1). Ya que, el texto bíblico da a entender que Darío el Medo no reinó más de un año (de hecho, no se computan más años que sólo el primero).

La oración de Daniel (9:1-13) y el edicto pronunciado por Darío (6:1-24) se acomodarían muy bien sólo en un mes. Como se aprecia, la línea 18 dice que “nada fue establecido mientras el tiempo señalado no había pasado”. Los eventos relatados en Dan. 6 y 9 perfectamente pueden estar incluidos dentro del mismo mes que Ugbaru estuvo como gobernador de Babilonia.

Concluimos, pues, que la identificación de Darío en el libro de Daniel es bastante difícil de esclarecer, sencillamente por la falta de fuentes históricas. A pesar de ello, la crítica literaria, aún no puede negar que hubo un vasallo puesto por Ciro para conquistar Babilonia y, que a su vez, éste puso una cantidad de “sátrapas, que gobernasen en todo el reino” (6:1; entiéndase “reino”, sólo por la provincia de Babilonia, 9:1). Por último, cabe señalar que la declaración de Ellen G. White no es una revelación que Dios le dio a ella producto de una visión, más bien, como vimos fue una creencia popular entre sus pares. Es por ello que la identificación de este rey no parece ser conclusiva y el diálogo queda abierto para nuevas interpretaciones, esperando que en el devenir se pueda descifrar este rompecabezas.

 

Por: Josué Gajardo.

Referencias
[1] Para las diferentes posturas ver Francis Nichol. Comentario Bíblico Adventista (Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995), 4:841-844. Y para una posición más actualizada de la IASD ver Gerhard F. Hasel, “Establishing a Date For the Book of Daniel” en Symposium on Daniel (Washington, D.C: Biblical Research Intitute, 1986): 111-117; Klaus Koch, «Darius the Mede (Person)», ed. David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992)

[2] La posición de esta monografía apoya dicha postura.

[3] Sólo analizaremos dos posturas, de las cuales son las más usadas y sostenidas por los eruditos actuales. Sin embargo, para las diferentes posturas ver Francis Nichol. Comentario Bíblico Adventista (Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995), 4:841-844. Y para una posición más actualizada de la IASD ver Gerhard F. Hasel, “Establishing a Date For the Book of Daniel” en Symposium on Daniel (Washington, D.C: Biblical Research Intitute, 1986):111-117.

[4] William H. Shea, “Darius the Mede in His Persian-Babylonian Setting,” (AUSS 29 1991): 235-257. D. J. Wiseman, “Some Historical Problems in the Book of Daniel”, Notes on Some Problems in the Book of Daniel (London: The Tyndale Press, 1965): 9-18. El mismo Wiseman cita a Gesenius-Kautsch, Hebrew Grammar, §154a, n.1b., para argumentar que la waw se debe tomar como epexegética.

[5] Joyce G. Baldwin, Daniel: An Introduction and Commentary, vol. 23, Tyndale Old Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1978), 31.

[6] D. J. Wiseman, Chronicles of Chaldean Kings (626-556 B.C.) in the British

Museum (London: British Museum, 1956).

[7] Nota que 9:1 dice “En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos”. El texto es claro en decir que Darío fue

constituido rey sólo sobre los caldeos. Sobre una correcta traducción de este v., véase más abajo.

[8] John C. Whitcomb, Darius the Mede (The Presbyteraian and Reformed Publishing Co., 1975), citado por Evis Carballosa, Daniel y el Reino Mesiánico (Michigan, Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1999): 122.

[9] Volumes 55, 56, and 57 of the British Museum publication, Cuneiform Texts From the Babylonian Tablets in the British Museum (CT) (London: British Museum, 1959), citado por William Shea en “The Search for Darius the Mede (Concluded), or, The Time of the Answer to Daniel’s Prayer and the Date of the Death of Darius the Mede”. (JATS, 12/1 Spring 2001): 97.

[10] Aunque, sin embargo, algunos enfatizan que el Ugbaru de las Crónicas de Nabonido con el Gobrias hablado por los historiadores clásicos son totalmente diferentes. Ver: Herbert Owen, “The Enigma of Darius the Mede: a Way to its Final Solution,” (Journal of the Transactions of the Victoria Institute 74, 1942): 72-98 y Joyce G. Baldwin, Daniel: An Introduction and Commentary, vol. 23, Tyndale Old Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1978), 28. Esta monografía, apoya la conclusión de Owen en cuanto a que no hay posible concordancia entre Ugbaru y Gobrias.

[11] John Joseph Collins y Adela Yarbro Collins, Daniel: a commentary on the book of Daniel, ed. Frank Moore Cross, Hermeneia—a Critical and Historical Commentary on the Bible (Minneapolis, MN: Fortress Press, 1993), 253.

[12] The Anchor Yale Bible Dictionary apoya esta postura en: Klaus Koch, «Darius the Mede (Person)», ed. David Noel Freedman, The Anchor Yale Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), 39. Sin embargo, hay una tercera interpretación de Darío el Medo que discutiremos más abajo, ya que, en mayor grado tiene que ver con la interpretación de los pioneros adventistas y con la señora Ellen G. White.

[13] Walter A. Elwell y Barry J. Beitzel, Baker encyclopedia of the Bible (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 580.

[14] Citado por William Shea en “Nabonidus Chronicle: New Readings and the Identity of Darius the Mede” (JATS, 7/1 Spring 1996): 4.

[15] Ya que, por la misma crónica se sabe que Nabonido estaba luchando en la Rivera del río Tigris, Opis, y en Sipar contra el mismo Ciro.

[16] Sobre la creencia de los historiadores clásicos [Herodoto y Jenofonte], la discutiremos en la segunda parte de este artículo, además de compararla con la de Josefo.

[17] Shea, Ibíd., 6.

[18] En la Biblia Hebrea es 6:1.

[19] Samuel Prideauz Tregelles. Geseniu’s Hebrew and Chaldee Lexicon to the Old Testament Scriptures (London: Samuel Bagster & Soons Limited, 1846): DCCXXI. Varias traducciones también parecen apoyar esta traducción más que “tomar”.

[20] William Shea. “Nabonidus Chronicle”, 11.

[21] William Shea. “The Search for Darius the Mede (Concluded), or, The Time of the Answer to Daniel’s Prayer and the Date of the Death of Darius the Mede”. (JATS, 12/1 Spring 2001): 104.

[22] William H Shea. “Darius the Mede in His Persian-Babylonian Setting” (AUSS 29, 1991); “Nabonidus Chronicle: New Readings and the Identity of Darius the Mede”. (JATS, 7/1 Spring 1996); “The Search for Darius the Mede (Concluded), or, The Time of the Answer to Daniel’s Prayer and the Date of the Death of Darius the Mede”. (JATS, 12/1 Spring 2001); véase también en Gerhard F. Hasel, “Establishing a Date For the Book of Daniel” en Symposium on Daniel (Washington, D.C: Biblical Research Intitute, 1986):111-117.

[23] Ellen G. White. Prophets and Kings (Boise, ID, E.U.A: Pacific Press Publishing Association, 1917): 523. Todas las citas en inglés son hechas por el autor a menos que se indique lo contrario.

[24] Ellen G. White. Review and Herald, 28 de Marzo de 1907, párrafo 5.

[25] Se dice que Ciro ya se había proclamado rey del imperio mucho antes que conquistara Babilonia, por ende, no podía haber sido un general. De hecho, el autor de esta monografía interactuó vía e-mails el día 15 de Mayo del 2011 con William Shea en relación a este tema y él mismo respondió de esta forma: “No sé por qué Elena G. de White se refiere a Ciro como el general y Darío como su rey (¿y su tío?). De las inscripciones cuneiformes, es claro que Ciro era ya Emperador de Persia antes que sus tropas conquistaran Babilonia. Él conquistó Lidia, Asia Menor en el 546 y derrotó a Astiages, rey de los medos (así se hace Emperador Medo-del cual él era el rey), justo antes o justo después de haber conquistado Lydia. Darío podría ser uno de varios individuos y Elena G. de White no lo identifica por su nombre, así que no sabemos. Lo que sí sabemos con claridad es que Ciro fue el rey de Persia, por lo menos 10 años antes que su ejército conquistara Babilonia. W.W. Prescott fue su consejero –de Elena G. de White–, le ayudó a escribir Profetas y Reyes y era un buen historiador, por lo que esta pudo haber sido su idea insertada en los escritos de EGW. Espero que esto ayude, aunque no es una respuesta completa. Suyo en Cristo, Bill.”

Aunque Shea tenga razón respecto a que Ciro ya era emperador mucho tiempo antes de conquistar Babilonia, en cuando a la identificación que hace EGW sobre Darío el Medo no es así. Shea pasa a llevar muchas declaraciones que veremos más abajo, y que demostrarán que la idea de “Prescott”, no sólo era de él, sino que era una creencia compartida que se inició con el movimiento adventista y fue heredada sin mayores cuestionamientos. Además, ignora el hecho de que EGW haya escrito con su misma pluma en la Review and Herald el mismo concepto interpretativo de Darío el Medo que poseían los pioneros.

[26] Smith, Uriah . Review and Herald, 26 de Noviembre de 1857, párrafo 21.

[27] E. J. Waggoner. “The Papacy: Daniel Seventh. The First Three Kings”, Bible Echo and Signs of the Times, vol. 4, 15 de Enero de 1889. Vease también en, “The Papacy. From Babylon to Rome”, The Present Truth, 21 de Febrero de 1895; Prophetic Lights: Some of the Prominent Prophecies of the Old and New Testaments, Interpreted by the Bible and History (Oakland, California: Pacific Press Publishing Company, 1889): 88.

[28] Haskell, Steven Nelson. The Story of Daniel the Prophet (Battle Creek, Michichigan: Review and Herald Publishing Company, 1901): 76.

[29] Ibíd., 91.

[30] Miller, William. Evidence from Scripture and History of the Second Coming of Christ about the Year 1843: Exhibited in a Course of Lectures (Boston: Joshua V. Himes, 1842): 87-88.

[31] Jenofonte. Ciropedia, I.2.1.

[32] Ibíd., I.5.2.

[33] Ibíd., VIII. 5.17-20.

[34] Herodoto. Los nueve libros de la historia, libro I: Clio, LXXV

[35] Ibíd., CXCI.

[36] Flavio Josefo. Antuiguedades de los judíos, X.xi.4.

One comment

  1. Este estudio está interesante pero me parece que no consideraron que este Darío el medo fue hijo de Asuero de la nación de los medos
    Como dice dan 9:1. Por favor investiguen este detalle. Ya que este asuero es difícil de investigar extrabiblicamente.

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